domingo, 27 de noviembre de 2016
Copas de más
Son mas de las doce y todo se ha convertido en tu risa de madrugada, en la luz anaranjada sobre dos cuerpos que rugen, en nuestras manos agarradas dentro de tu bolsillo. Se oye mi risa afilada y tu mirada de pantera. El sonido que chisporrotea son los cables de alta tensión que compiten con nuestros duelos a mano descubierta. Mis labios intentan clavarse en tus recuerdos; hay un gato negro que muere por afilarse las uñas en tu bomba cardíaca y dejar su pisada en tu luna de nieve derretida. El escenario repleto de personajes todavía no encuentra quien represente las alas de Ícaro, incendiadas tras aparecer en escena la flecha de un demonio disfrazado de cupido.
miércoles, 19 de octubre de 2016
cinco minutos en la guerrilla
Ahora que ya ha caído la noche en la trinchera hago recuento de las vidas que me quedan por cada vez que su sombra ha cortado la mía y me han salido cardenales, por las heridas de bala sin orificio de salida cuando las pupilas se solapaban (aunque fuera de reojo), por las veces en las que corta mi aire y me deja como si acabara de volver del campo de batalla.
Yo tengo el gatillo desgastado de dispararle a quemarropa y me he tragado alguno de mis dardos envenenados. A veces hasta accede a negociar y le cambio una prenda por dinamita más un beso por la cerilla que prende la mecha y la cuidad enmudece ante la violencia de la explosión.
De vez en cuando incluso nos metemos debajo de la bandera blanca a cosernos las heridas con saliva, pero siempre acaba alcanzándonos alguna granada y la refriega vuelve a terminar con dos heridos graves en medio de fuegos artificiales que en realidad son lenguas de fuego derritiendo muros de diamante.
lunes, 27 de junio de 2016
Krakatoa
Últimamente solemos preguntarnos cómo hemos llegado hasta aquí.
El tiempo ha pasado rápido
y no hemos reparado
en que las antes despistadas chispas ahora arden con frenesí.
No creo que haya marcha atrás para esta locura
cómo domar a una fiera salvaje
cómo encerrar a la tempestad indomable.
Tampoco estoy segura de si para esta enfermedad quiero la cura.
Dicen que la vida son un par de días.
cuando se me acabe el tiempo no querré lamentaciones,
el ahora dura un suspiro, no hay momento para precauciones.
Los dos nos creemos chicos malos, que somos hijos del misterio,
pero yo te calé desde hace tiempo.
Te gustan las rosas negras sin espinas
que parezcan peligrosas pero luego te hagan caricias y no heridas.
Cuando haya hecho que me arrastres contra el paredón
y me estés apuntando a quemarropa
estaré mordiéndome la boca
que para tragar la tensión lo mejor es una calada de pasión.
El tiempo ha pasado rápido
y no hemos reparado
en que las antes despistadas chispas ahora arden con frenesí.
No creo que haya marcha atrás para esta locura
cómo domar a una fiera salvaje
cómo encerrar a la tempestad indomable.
Tampoco estoy segura de si para esta enfermedad quiero la cura.
Dicen que la vida son un par de días.
cuando se me acabe el tiempo no querré lamentaciones,
el ahora dura un suspiro, no hay momento para precauciones.
Los dos nos creemos chicos malos, que somos hijos del misterio,
pero yo te calé desde hace tiempo.
Te gustan las rosas negras sin espinas
que parezcan peligrosas pero luego te hagan caricias y no heridas.
Cuando haya hecho que me arrastres contra el paredón
y me estés apuntando a quemarropa
estaré mordiéndome la boca
que para tragar la tensión lo mejor es una calada de pasión.
jueves, 4 de febrero de 2016
Álter Ego
Ella tiene una de esas miradas brujas, ojos oscuros que rasga el misterio. La piel cobre, el cabello curvas caprichosas. Camina y no deja desconocido sin conquistar, artista sin deseo de dibujarla. Lo peor es que no lo pretende, no lo planea, pero siempre se da cuenta. Porque su mirada ávida lo examina todo, analizando. Su mente procesa creando posibles o improbables hipótesis mientras se relame felinamente esos labios esculpidos por la locura. Habla rápido, y caen en cascada todos sus pensamientos enmarcados por un tono vibrante.
Y yo, que también la estoy observando, deliro. Y ella percibe que se ha ganado otro corazón.
Me abrocho el cinturón, más me vale seguirle el ritmo.
Y yo, que también la estoy observando, deliro. Y ella percibe que se ha ganado otro corazón.
Me abrocho el cinturón, más me vale seguirle el ritmo.
miércoles, 13 de enero de 2016
Amorcito:
Qué pena ya no reconocerte.
Una vez me dijeron que yo era la persona con la que más tiempo habías pasado en tu vida. Probablemente sea verdad, pero para qué sirvió, si después de tantas horas yo ya no sé quien eres, aun cuando existía una época en la que al mirarte mis ojos solo veían oro.
Cuántos años grises, que ahora recordándolos no me saben a nada. Será que me has matado la lengua a golpe de mentiras, decepciones y lágrimas.
Y qué tonta yo, que aun así me resistí a cortar ese lazo viejo y descolorido, porque me daba pena romperte el corazón, cuando tú machacabas el mío si no echaban nada en la tele aquella noche.
Siempre intenté comprenderte. Ahora creo que si no fui capaz es porque tienes que visitar a un profesional.
Antes quería mantenerte a mi lado porque has sido parte de mi historia. Ahora nuestros recuerdos felices suenan extraños y me da miedo que hablemos por si me salpica algo de tu ácido.
Podrás decir (sé que lo has hecho, pero dicen que toda fama es útil) que te puse la zancadilla y te di a probar la preciosa manzana envenenada, pero ya no me siento culpable porque se te atragantara. No pude tener mejor maestro.
Querido fantasma del pasado, te quise mucho, pero si tú llegaste a quererme a mí olvidaste pronto como hacerlo. Las cosas maravillosas son difíciles de olvidar, por eso te deseo suerte conmigo.
Una vez me dijeron que yo era la persona con la que más tiempo habías pasado en tu vida. Probablemente sea verdad, pero para qué sirvió, si después de tantas horas yo ya no sé quien eres, aun cuando existía una época en la que al mirarte mis ojos solo veían oro.
Cuántos años grises, que ahora recordándolos no me saben a nada. Será que me has matado la lengua a golpe de mentiras, decepciones y lágrimas.
Y qué tonta yo, que aun así me resistí a cortar ese lazo viejo y descolorido, porque me daba pena romperte el corazón, cuando tú machacabas el mío si no echaban nada en la tele aquella noche.
Siempre intenté comprenderte. Ahora creo que si no fui capaz es porque tienes que visitar a un profesional.
Antes quería mantenerte a mi lado porque has sido parte de mi historia. Ahora nuestros recuerdos felices suenan extraños y me da miedo que hablemos por si me salpica algo de tu ácido.
Podrás decir (sé que lo has hecho, pero dicen que toda fama es útil) que te puse la zancadilla y te di a probar la preciosa manzana envenenada, pero ya no me siento culpable porque se te atragantara. No pude tener mejor maestro.
Querido fantasma del pasado, te quise mucho, pero si tú llegaste a quererme a mí olvidaste pronto como hacerlo. Las cosas maravillosas son difíciles de olvidar, por eso te deseo suerte conmigo.
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