jueves, 4 de febrero de 2016

Álter Ego

Ella tiene una de esas miradas brujas, ojos oscuros que rasga el misterio. La piel cobre, el cabello curvas caprichosas. Camina y no deja desconocido sin conquistar, artista sin deseo de dibujarla. Lo peor es que no lo pretende, no lo planea, pero siempre se da cuenta. Porque su mirada ávida lo examina todo, analizando. Su mente procesa creando posibles o improbables hipótesis mientras se relame felinamente esos labios esculpidos por la locura. Habla rápido, y caen en cascada todos sus pensamientos enmarcados por un tono vibrante.

Y yo, que también la estoy observando, deliro. Y ella percibe que se ha ganado otro corazón.
Me abrocho el cinturón, más me vale seguirle el ritmo.

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