lunes, 22 de diciembre de 2014

Bum

Tengo los ojos cerrados y fuego en las yemas de los dedos. Estoy derritiendo el teclado a fuego lento.

Es curioso como de repente te levantas una mañana y piensas "Lo he hecho". Aquello que veías tan difícil que incluso rozaba lo imposible. Te das cuenta otra vez de que eres capaz de todo. No con ego, sino con otra sensación mucho más heroica: el orgullo hacia uno mismo. De nuevo has dado otro paso que modificará tu vida, que la moldeará. Porque eres muy joven para quedarte estancada sin aprender nada y para privarte de mirar a esos ojos caramelo si es lo que te da la gana. 

Espera, tengo que coger aire. 

Los cambios dejan secuelas porque no todo es o blanco o negro. Siempre vas a echar de menos y siempre vas a recordar y muchas veces nunca se deja de querer. Y muchas otras tampoco se quiere dejar de querer. Porque hay personas que han forjado con nosotros una parte de nuestra vida, sintiendo que si ellos desaparecen los momentos que habéis vivido juntos dejan de tener sentido. Entonces tampoco se quieren romper los lazos, porque estos siempre se pueden estirar. Son resistentes.

Perdón, ahora tengo que soltarlo.

Es que me gusta levantar la mirada, encontrarme con aquella concreta y decirme "muy bien. Esto es lo que querías". Porque voy a horcajadas sobre la vida y ha llegado el momento de coger las riendas y redirigir el galope. Eso sí, sin frenar. Con el paso ligero pero intenso.
Ahora me siento sol. Nuevo y joven. Como una llama recién encendida. pero que no tiene intención de apagarse aunque venga una ráfaga.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Ángeles de la guarda. Qué alas...

Todos nos hemos encontrado perdidos en ocasiones. Como esas veces en las que cruzas una calle y no sabes por donde van a venir los coches. Perdidos, inseguros y también solos. Ahí es cuando entran en el juego esa gente. La gente-ancla. Los que te mantienen fijo a su lado para que no flotes a la deriva sin poder volver. Los mismos que delante tuya se muestran seguros y como hechos de hierro, aunque en el fondo son cobre líquido también. Una persona-ancla te recuerda a casa, te produce la "sensación de hogar". Ellos no se dan cuenta, pero hacen que recordemos la estufa encendida en contraste con el frío de afuera, el sabor del café caliente.
La mayoría no saben lo imprescindible que es su labor. Entonces a veces la descuidan. Nos sueltan la mano sin saber que yo sin ti no me encuentro. Y otra vez oscuridad, frío y peligro.
Tú que estás leyendo esto, despierta. Si crees que eres el ancla de alguien, procura no oxidarte nunca. Eres su llave de casa.
Yo sin ti no me encuentro
No me dejes sola, que no me imagino en la fosa, tan dentro.

jueves, 30 de octubre de 2014

Llamas, gotas, recuerdos.

Quiero hablar de miradas significativas.
De mañanas. Y de rayos de sol sobre la espalda.
De versos que lo quieren decir todo.
De conversaciones nocturnas sobre lo que no se puede contar por el día.
De imaginar góndolas, rincones de Londres, calles de Madrid.
De canciones de Pereza, de poemas de Loreto.
De noches sin dormir, brillando más que la luna.
De tardes de verano con el pelo rubio y la piel morena.
De días de invierno, jerséis y vaho.
De momentos difíciles y soluciones complicadas.
De la calma que llega después de la tormenta.
De baños en el mar al atardecer.
De soplar velas y pedir deseos.
De miles de fotografías y vídeos en cintas.
De saltar en conciertos, de la voz afónica después de una fiesta.
De mensajes dejados en el margen de un libro.
De confianza y confidencias.
De películas antiguas una tarde de domingo.
De llamadas telefónicas largas, hablando de nada y de todo.
De pasear cuando los días van creciendo y el aire huele a jazmín.
De ironías punzantemente inocentes.
De sábanas blancas enredadas.
De soñar al unísono, frente contra frente.
De impulsos porque solo hay una vida y de consecuencias porque es el precio a pagar.
De lágrimas fáciles
Y risas difíciles.




viernes, 17 de octubre de 2014

De la escuela cínica.

Vamos a darnos el placer de imaginar por un momento. Imaginemos poder hacer lo que nos apeteciera cuando nos apeteciera. No pensar en el que dirán; si la gente nos mirará cuando pasemos o si usarán la ponzoña de su lengua contra nosotros. No pensar en lo que esta sociedad (seguramente equivocada) considera bello o adecuado. Sería más fácil ser feliz, ¿verdad?
Pues yo no quiero imaginar, sí a la difícil realidad. Quiero ser yo con mis consecuencias y mis errores, con mis virtudes y rarezas. Y ojalá que al mundo le dieran igual mis decisiones, mis fallos; que no me apuntara con su dedo punzante. Qué bonito que todos nos quedáramos siempre con lo que nos hace sentir mejor, sin más variables. Qué bonito y qué surrealista. 
Le pido a lo que sea que cambia el destino ayuda para romper las cadenas que me atan a los recuerdos. Ser solo presente. Ayuda para desoír las carcajadas triunfantes de esas voces ajenas que a nadie deberían importarnos.
Y ser solo sol, al fin. Brillante, nada taciturno. Sin lagos helados, todo fuego. Calor.

viernes, 10 de octubre de 2014

Por si estás leyendo esto.

     Sólo quiero que sepas que yo sólo me dejé llevar. A veces permitimos que nuestro cuerpo flote a la deriva y sea arrastrado hacia el destino preferido por el deseo. Y a veces no lo podemos evitar, porque somos débiles.
     Sólo quiero que sepas que mi cerebro es como esos laberintos de pasatiempos. Pero el mío parece no tener salida.
     Sólo quiero que sepas que sí, fui egoísta y lo más seguro es que lo siga siendo, pero nunca quise herirte porque eres de esas personas que penetrarían en un incendio por evitar que lo hiciera yo.
     Sólo quiero que sepas que si te he dado esperanzas es porque yo también las tenía y las tengo. No soy una femme fatal, para eso hace falta tener el corazón revestido de hielo y ojalá.
     Y sólo quiero que sepas que te echo de menos. Añorar es como morir lenta y amargamente. La tortura preferida de mi Inquisición.

domingo, 5 de octubre de 2014

Muy agrio y muy dulce.

Y que aún no hayamos exigido que el amor se considere una droga. Pero legal. Demasiadas redadas, detenciones y presos entonces. E inevitable padecerla e intoxicarte. 
Y que nadie nos avise de que el sentimiento más conocido y extraño del mundo tiene truco. Siempre da una de cal y otra de arena. Te duele (clavas la aguja) y te embriaga y extasia (nada en vena). Y siempre necesitas más; puedes huir, intentarlo, pero nunca dejarás de consumir.
Sí, es verdad. No a todos nos gusta admitirlo, pero también es sobrenatural, electrizante, es pasión y es poesía. Tienes ganas de gritar porque sientes poder. Esa es la esencia. No son mariposas en el estómago, es un rugido en la garganta. 
Una camisa de fuerza por aquí, por favor. Nunca vas a estar más ciego ni más demente que cuando te folla la puta del amor. Y la mayoría de las veces le pagas con tu alma.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Prepárense para abrir compuertas

No sé si me ves como el poeta a su musa, como el cazador a su presa, como el fotógrafo que mira detrás del objetivo.
Puede que tú también imagines como la piel muerta que es nuestra ropa empieza a caer y como tus labios repasan las constelaciones de mis lunares y como los míos sellan las marcas de tus cicatrices. Erótica utopía la nuestra.
Y qué pena que no te des cuenta del antojo que me es tu sonrisa; de en qué medida se ha convertido en manía o costumbre peinar tu flequillo.
Y con qué valentía soportas las puntas de flecha que te clava mi lengua viperina, que te clava la dama Indecisión, que parece ser familia mía.
No pienso admitir que el terremoto que has causado en mi cabeza ocupa la máxima magnitud en la escala. Y no pienso admitir que a veces quiero largarme contigo a algún sitio donde seamos invisibles porque el mundo no nos conoce.
Ahora date cuenta de que te has puesto el equipo de buceo y te has sumergido en la poesía de mi caos. Pero estos versos son burbujas que podrían llegar a la superficie y explotar. Ten cuidado, no quiero que te ahogues.