jueves, 30 de octubre de 2014

Llamas, gotas, recuerdos.

Quiero hablar de miradas significativas.
De mañanas. Y de rayos de sol sobre la espalda.
De versos que lo quieren decir todo.
De conversaciones nocturnas sobre lo que no se puede contar por el día.
De imaginar góndolas, rincones de Londres, calles de Madrid.
De canciones de Pereza, de poemas de Loreto.
De noches sin dormir, brillando más que la luna.
De tardes de verano con el pelo rubio y la piel morena.
De días de invierno, jerséis y vaho.
De momentos difíciles y soluciones complicadas.
De la calma que llega después de la tormenta.
De baños en el mar al atardecer.
De soplar velas y pedir deseos.
De miles de fotografías y vídeos en cintas.
De saltar en conciertos, de la voz afónica después de una fiesta.
De mensajes dejados en el margen de un libro.
De confianza y confidencias.
De películas antiguas una tarde de domingo.
De llamadas telefónicas largas, hablando de nada y de todo.
De pasear cuando los días van creciendo y el aire huele a jazmín.
De ironías punzantemente inocentes.
De sábanas blancas enredadas.
De soñar al unísono, frente contra frente.
De impulsos porque solo hay una vida y de consecuencias porque es el precio a pagar.
De lágrimas fáciles
Y risas difíciles.




viernes, 17 de octubre de 2014

De la escuela cínica.

Vamos a darnos el placer de imaginar por un momento. Imaginemos poder hacer lo que nos apeteciera cuando nos apeteciera. No pensar en el que dirán; si la gente nos mirará cuando pasemos o si usarán la ponzoña de su lengua contra nosotros. No pensar en lo que esta sociedad (seguramente equivocada) considera bello o adecuado. Sería más fácil ser feliz, ¿verdad?
Pues yo no quiero imaginar, sí a la difícil realidad. Quiero ser yo con mis consecuencias y mis errores, con mis virtudes y rarezas. Y ojalá que al mundo le dieran igual mis decisiones, mis fallos; que no me apuntara con su dedo punzante. Qué bonito que todos nos quedáramos siempre con lo que nos hace sentir mejor, sin más variables. Qué bonito y qué surrealista. 
Le pido a lo que sea que cambia el destino ayuda para romper las cadenas que me atan a los recuerdos. Ser solo presente. Ayuda para desoír las carcajadas triunfantes de esas voces ajenas que a nadie deberían importarnos.
Y ser solo sol, al fin. Brillante, nada taciturno. Sin lagos helados, todo fuego. Calor.

viernes, 10 de octubre de 2014

Por si estás leyendo esto.

     Sólo quiero que sepas que yo sólo me dejé llevar. A veces permitimos que nuestro cuerpo flote a la deriva y sea arrastrado hacia el destino preferido por el deseo. Y a veces no lo podemos evitar, porque somos débiles.
     Sólo quiero que sepas que mi cerebro es como esos laberintos de pasatiempos. Pero el mío parece no tener salida.
     Sólo quiero que sepas que sí, fui egoísta y lo más seguro es que lo siga siendo, pero nunca quise herirte porque eres de esas personas que penetrarían en un incendio por evitar que lo hiciera yo.
     Sólo quiero que sepas que si te he dado esperanzas es porque yo también las tenía y las tengo. No soy una femme fatal, para eso hace falta tener el corazón revestido de hielo y ojalá.
     Y sólo quiero que sepas que te echo de menos. Añorar es como morir lenta y amargamente. La tortura preferida de mi Inquisición.

domingo, 5 de octubre de 2014

Muy agrio y muy dulce.

Y que aún no hayamos exigido que el amor se considere una droga. Pero legal. Demasiadas redadas, detenciones y presos entonces. E inevitable padecerla e intoxicarte. 
Y que nadie nos avise de que el sentimiento más conocido y extraño del mundo tiene truco. Siempre da una de cal y otra de arena. Te duele (clavas la aguja) y te embriaga y extasia (nada en vena). Y siempre necesitas más; puedes huir, intentarlo, pero nunca dejarás de consumir.
Sí, es verdad. No a todos nos gusta admitirlo, pero también es sobrenatural, electrizante, es pasión y es poesía. Tienes ganas de gritar porque sientes poder. Esa es la esencia. No son mariposas en el estómago, es un rugido en la garganta. 
Una camisa de fuerza por aquí, por favor. Nunca vas a estar más ciego ni más demente que cuando te folla la puta del amor. Y la mayoría de las veces le pagas con tu alma.