No sé si me ves como el poeta a su musa, como el cazador a su presa, como el fotógrafo que mira detrás del objetivo.
Puede que tú también imagines como la piel muerta que es nuestra ropa empieza a caer y como tus labios repasan las constelaciones de mis lunares y como los míos sellan las marcas de tus cicatrices. Erótica utopía la nuestra.
Y qué pena que no te des cuenta del antojo que me es tu sonrisa; de en qué medida se ha convertido en manía o costumbre peinar tu flequillo.
Y con qué valentía soportas las puntas de flecha que te clava mi lengua viperina, que te clava la dama Indecisión, que parece ser familia mía.
No pienso admitir que el terremoto que has causado en mi cabeza ocupa la máxima magnitud en la escala. Y no pienso admitir que a veces quiero largarme contigo a algún sitio donde seamos invisibles porque el mundo no nos conoce.
Ahora date cuenta de que te has puesto el equipo de buceo y te has sumergido en la poesía de mi caos. Pero estos versos son burbujas que podrían llegar a la superficie y explotar. Ten cuidado, no quiero que te ahogues.
No hay comentarios:
Publicar un comentario