jueves, 30 de octubre de 2014

Llamas, gotas, recuerdos.

Quiero hablar de miradas significativas.
De mañanas. Y de rayos de sol sobre la espalda.
De versos que lo quieren decir todo.
De conversaciones nocturnas sobre lo que no se puede contar por el día.
De imaginar góndolas, rincones de Londres, calles de Madrid.
De canciones de Pereza, de poemas de Loreto.
De noches sin dormir, brillando más que la luna.
De tardes de verano con el pelo rubio y la piel morena.
De días de invierno, jerséis y vaho.
De momentos difíciles y soluciones complicadas.
De la calma que llega después de la tormenta.
De baños en el mar al atardecer.
De soplar velas y pedir deseos.
De miles de fotografías y vídeos en cintas.
De saltar en conciertos, de la voz afónica después de una fiesta.
De mensajes dejados en el margen de un libro.
De confianza y confidencias.
De películas antiguas una tarde de domingo.
De llamadas telefónicas largas, hablando de nada y de todo.
De pasear cuando los días van creciendo y el aire huele a jazmín.
De ironías punzantemente inocentes.
De sábanas blancas enredadas.
De soñar al unísono, frente contra frente.
De impulsos porque solo hay una vida y de consecuencias porque es el precio a pagar.
De lágrimas fáciles
Y risas difíciles.




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